La inmensa mayoría de lectores españoles de este blog conocerán las “curiosas” declaraciones que el Ministro de Industria y Comercio, Miguel Sebastián, alias “Mr. Salsa Rosa” para los madrileños por intentar ganar unas elecciones diciendo con quién se encamaba su adversario (ni que esto fuera EE. UU.) hizo hace unos días. Pues me pregunto si su consejo ha calado en el Ministerio de Economía y más concretamente en la Agencia Tributaria (responsable de la recaudación y liquidación del impuesto aduanero e IVA en las importaciones). Y me lo pregunto porque he pasado una semanita llena de comunicaciones de la aduana.
Hoy mismo hablaba con un par de personas sobre el tema. Hasta ayer lunes tenía pululando por los aires 5 paquetes venidos de los EE. UU., 3 de Hong Kong y 2 de Japón.
El jueves me llegó un certificado urgente que abarcaba 2 de los pedidos de EE. UU. (Medusa Bowen y White Storm Bowen), el viernes recibí otros dos de dos pedidos más de EE. UU (Sam and Max y dos fundas para un iPhone 3G); ayer lunes, para colmo, recibí nuevamente dos certificados más, ambos de los pedidos a Japón (Hobby Search) y me han dejado encima un aviso para ir a recoger un último certificado urgente a la oficina de correos (o el que me queda de EE. UU. o alguno de los de Hong Kong -que en escasísimas ocasiones me toca liberar-). El certificado urgente, para el que no lo sepa, es la forma en que la aduana se pone en contacto con uno para decirle que toca apoquinar (bueno, al menos para decirle que tiene intención de que suelte la gallina).
Concretando, quiero decir que son muchos años lidiando con la aduana y nunca he tenido una racha tan negativa con ella. He tenido rachas peores en el sentido de un país concreto. Es decir, todo (y digo todo) lo que me venía de una país X, independientemente del valor, me tocaba liberarlo (hace años Japón, luego Hong Kong, más tarde Taiwan, China en general, etc). Siempre coincidía en que cuando empezaba con uno, el otro se veía liberado de ese férreo control. Pero lo que me ha ocurrido esta semana jamás me había pasado, que me pararan a la vez paquetes de tres países distintos (porque me huelo que lo que me han parado y tengo que ir a recoger la carta es de E2046 por las fechas).
Es una pregunta retórica en el sentido que la respuesta me da igual. Más bien quiero denunciar que, si es así, listo va el Ministro si piensa que personalmente me va a invitar a que adquiera mis necesidades innecesarias a distribuidores nacionales en detrimento de los internacionales con esta medida. El trámite de aduana será incómodo y en ocasiones caro, pero queda muy lejos del precio que hay que seguir pagando a los distribuidores de este país (por no hablar de la ENORME diferencia en el servicio pre y post-venta).
Me parece correcto que se incentive el consumo interno, pero más correcto me parecería si en el pasado se hubiese incentivado la evolución y mejora en servivios del tejido comercial y de distribución español.
Menos mal que lo nuestro es un “lujo”, prescindible como tal. Ni me imagino los problemas que tendrán que estar teniendo pequeños autónomos o incluso pequeña empresa si de verdad, como intuyo, hay una nueva política y directriz para endurecer el control arancelario, lo que conllevaría un mayor ingreso en impuestos y una incentivación a desechar el comercio exterior en beneficio del interior.
Eso sí, el salto a la torera de la franquicia aduanera bien que no incentivamos su efectiva implantación… ¿verdad, Sr. Ministro? Vamos, usted que se reúne generalmene con el Sr. Solbes, le podría pedir que echara un vistacillo a eso… ¿no?
Sr. Ministro, por la parte que me toca… NO.